La decisión del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) de rechazar todas las impugnaciones de 14 postulantes estuvo precedida por un acalorado debate. Durante la sesión, el representante del estamento de los abogados de la capital, Antonio Bustamante, advirtió que, si se ponía en tela de juicio la actuación del jurado que había corregido la prueba escrita en los dos primeros concursos, se corría el riesgo de "manosear" los procesos de selección en marcha y de hacerle el juego a quienes quieren que todo fracase.
Bustamante defendió lo hecho por el CAM (calificación de los antecedentes) y por el jurado (Raúl Etcheverry, Daniel Moeremans y Carlos Ibáñez). "Se cumplieron las formas: el anonimato en la corrección de las pruebas y el dictamen (del tribunal examinador) está debidamente fundado. El problema vino cuando develamos (el anonimato), y aparecieron los apellidos y las notas. Entonces, comenzamos a preguntarnos si les faltan dos o tres puntos a algunos, olvidando el anonimato", esgrimió.
El abogado se opuso a que, como proponía el estamento de los magistrados (Eudoro Albo y Augusto Avila), se le pidiera precisiones al jurado sobre las pautas a partir de las cuales había corregido las pruebas. "Si lo hacemos, daremos a entender que el dictamen no es fundado y abriremos la puerta para la judicialización", subrayó.
Contrapunto
Bustamante reaccionó luego de escuchar la petición de los jueces y de que las legisladoras oficialistas (Carolina Vargas Aignasse y Adriana Najar) presentaran un proyecto que concluía que el jurado había incurrido en arbitrariedad manifiesta, supuestamente por haberse apartado de las pautas fijadas para la corrección de los exámenes por el propio Reglamento Interno del CAM. Por eso, las consejeras argumentaron que debía elevarse en 5,5 puntos la calificación asignada a los 10 postulantes que habían cuestionado la tarea del jurado.
Albo replicó que no compartía la alusión a que había interesados en que fracasara el CAM. "No identifico mi postura con la de los postulantes. Sólo pido expresión de las motivaciones (del jurado) al corregir, para tener un criterio. Quizás esa falencia formal del jurado, por llamarla de alguna forma, me impide concluir si ha habido (o no) arbitrariedad manifiesta. Pero eso no significa que queramos que esto se empantane ni que no queramos dar una respuesta a la sociedad, aunque en el marco de la razonabilidad", aseveró.